Para empezar, contaremos algo del viaje. Éramos 8, cada uno de un sitio y de una carreravlos que salíamos ése día de España hacia la universidad ésta de Gales. Nada más llegar a Liverpool, nos recogieron en los minibuses de la Uni. Un viaje eterno, porque además, hubo un accidente. Que por cierto, es para contar aparte. Parece que aquí, cuando hay un accidente en la carretera, la cortan. Los coches no van avanzando poco a poco, no. Se quedan todos parados. Pues eso nos pasó a nosotros. Parados totalmente en la carretera. Pasó una ambulancia, los coches se apartaron a los lados, y tras el paso de la ambulancia, no volvieron a ocupar inmediatamente el carril. Se quedaban apartados. Así estubimos un buen rato, en el arcén, con el motor parado, y nosotros fuera, estirando las piernas. Era increíble, esa sensación, de estar andando por la carretera, por todo el medio, con sitio de sobra para que circulara un coche, pero sin ninguno circulando. Todos en los arcenes, y un carril abierto en el medio de la carretera. Nadie intentó adelantar por ahí. Y nosotros ahí en medio. Creo que hay fotos de eso, cuando las consiga, las pongo por aquí.
Nos llevaron a cada uno a la dirección de la casa que tenía. Hasta la misma puerta. Y por si no fuera suficiente, el conductor no se iba hasta asegurarse que había alguien en la casa y te recibían. De ése primer día poco más recuerdo. Estaba Adeleine en casa, la irlandesa que vive en la habitación de al lado, que nos enseñó la casa, y nos dió conversación hasta que llegó el casero.
Y así y con poco más transcurrió el primer día en Gales. En próximas entradas, pondré fotos de la habitación. De momento, pongo la imagen del cielo desde la habitación. NI UNA NUBE!!! Y además, calorcito...
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